Una receta rápida para acabar con la corrupción
Ultimamente en el asunto de la corrupción las aguas parece que se han calmado un poco, supongo que por aquello de que ya han pasado las municipales y no hay mucho rédito que destapar de airear unas vergüenzas que bien podrían ser las propias. Sin embargo ahí sigue el problema, y mientras que los partidos políticos se devanan los sesos para encontrar una manera de acabar con la corrupción (de los otros) y lavarle la cara a una política que está ya herida de muerte, existe una medida que no por obvia parece que se vaya a tener en cuenta: bajar los impuestos.
La primera y principal manera de acabar con la corrupción es reducir los impuestos a los ciudadanos ¿y eso porqué? pues bien, siendo muy esquemáticos, porque si no hay dinero para robar no habrá ladrones. Así de sencillo.
Se podría contrargumentar aquí que el objetivo no es que no erradicar el "objeto de deseo" que es el dinero público, sino erradicar al ladrón. Hasta cierto punto puede ello ser correcto, pero lo cierto es que, visto lo visto, apropiarse de una parte de lo que se administra, sobretodo si es ajeno y no está sujeto a control, parece inane a la naturaleza humana.De modo que, si siempre va a existir la tentación, creo que es muhco más sencillo eliminar aquellos que tienta y todo solucionado.
Sin embargo, ante esto se podría pensar que, si reducimos los impuestos y no perseguimos al corrupto, al final no habrá dinero para mantener la administración pública. Nada mas lejos de la realidad. En la actualidad, el despilfarro es la norma en las administraciones, mas que nada porque si algo hay de sobra es dinero. Se puede mantener a la administración y llevarse pequeñas migajas y aun así seguir proporcionando los servicios públicos, de manera que los ciudadanos no se cabrean.
Pero ¿qué ocurriría si redujéramos los impuestos? lo primero y obvio que habría menos dinero, claro. Sin embargo los costes fijos de mantenimiento de la Administración y de abastecimiento de servicios públicos permanecerían inmutables. Ante esto, el político de turno habría de optar por dos caminos
- Camino 1: Continuar trincando lo de siempre, y reducir los servicios públicos.
- Camino 2: Reducir las "sustracciones oscuras" y mantener los servicios públicos.
Evidentemente, el camino 1 traería aparejada la indignación de los ciudadanos, que posiblemente terminaran echando al político en cuestión en las siguientes elecciones, sino antes. Y no olvidemos en este punto que el objetivo principal de un político es permanecer en el poder, de manera que la gran mayoría de políticos (salvo algún borrego, que también los hay) optaría obligatoriamente por el camino 2. Corrupción reducida.
Pero es que hay más. LA reducción drástica de impuestos traería aparejada una reducción del crédito al que puede optar la administración pública. De manera que tampoco se podría despilfarrar el futuro mediante le endeudamiento y continuar trincando, ya que los bancos habrían de reducir forzosamente el dinero que pueden prestar.
Parece simple, pero es una medida rápida y efectiva. De manera que sólo por eso creo que no vayan a aplicarla jamás.
por mentir y luego no desfacer el entuerto, el actual gobierno socialista también tiene estopa que recibir. Particularmente por el temita de Cataluña, que lleva como un mes con unas graves deficiencias en materia de infraestructuras que dan pena en una nación como la nuestra.