Los psicólogos de género

Este es un post que publiqué en un primer intento de crear un blog, allá por Febrero. Lo traigo hoy porque sigue vigente a ver que les parece.

Existen en este nuestro planeta dos únicas maneras de conseguir dinero: la primera es creando riqueza, mediante el trabajo o el capital, la segunda es sustrayéndolo a otros, ya sea robandolo o a través de subvenciones.

Digo esto porque, si ultimamente hay un colectivo que me cae especialmente mal, esos son los psicólogos, no todos, claro, sino un grupito en particular: los psicólogs "de género". El hecho es que las facultades de psicología de toda España "vomitan" al mercado anualmente nada menos que entre 5000-6.000 psicólogos, o más. Ya me dirán ustedes donde colocamos a tal cantidad de licenciados que, visto lo visto, necesitaríamos estar todos como un puñetero cencerro para que todos comieran. En fin que lo tienen bien crudo al salir de la facultad.

Pero el caso es que el hambre agudiza el ingenio, y vete aqui que, los psicólogos han encontrado un buen filón subvencionador en el tema de la ideología de género. De un tiempo a esta parte, multitud de psicólogos y otros profesionales de las "ciencias" sociales se han lanzado, con mucha autoridad, a realizar finos análisis de la cruel discriminación de la mujer en temas tan relevantes como la navegación a vela, el acceso a páginas X o la ELECCIÓN de una carrera. Por cierto, frente a esto ultimo, que digo yo que tan inútiles no serán las féminas, y elegirán una carrera porque les guste y no por "presión social".

Choca por otra parte que, gran cantidad de estos analistas, que trabajan en ONG´s, entes públicos y demás organizaciones subvencionables, no tengan un mínimo de experiencia, presenten una media de 5 en la carrera (una carrera donde se puede alcanzar una media de 8 sin despeinarse, lo digo muy en serio) y se salten a la torera los principios básicos de la investigación psicológica o científica en general.

En definitiva, una caterba de mediocres que se han lanzado a una carrera de despropósitos buscando únicamente ser mas feministas que nadie y llevarsela calentita (la subvención, of course) para ir lucrándose. Y lo peor es que el negocio del género sigue ahí, y se le da credibilidad. Y cuanta más credibilidad y notoriedad, a más psicólogos mediocres atrae que, merced a que sus coleguitas son mediocres, pueden acceder a puestos gracias al colegueo y compadreo, y no gracias a su aptitud (¿que se pensaban ustedes, que solo determinados abogados ascendían así? Pues ya ven que no).

Y así llegamos a lo que tenemos ahora. Equipos psicosociales con auténticos incompetentes, sin una metodología clara ni validada, psicólogos que creen ser jueces y toman sus opiniones por verdades incontestables, psicólogas feministas que deambulan pueblo por pueblo dando charlas y destruyendo cuantas mas familias mejor. Una pasta que nos está costando mantener todo este circo, y encima más muertes de mujeres (y de hombres, que de estos ningun psicólogo de género se acuerda) que en años anteriores.

Y es que, cuando a un colectivo de profesionales le interesa más estar cerquita del poder que estar cerquita de la verdad, pronto dejan de ser profesionales y pasan a convertirse en lamedores… de manos.