Derecho a surcar los cielos

Hoy estoy francamente contento. Pletórico me atrevería a decir, básicamente porque el gobierno socialista, en su afán porque cada día me levante con nuevos derechos, ha aprobado el nuevo Estatuto del trabajador autónomo, con nuevas e interesantes disposiciones que vienen a cubrir las reivindicaciones largamente demandadas por este colectivo (en el que me incluyo, per cert).

LA nueva ley del trabajador autónomo es un panfleto corto, por supuesto (tampoco vayamos a exprimirnos mucho la cabeza con este colectivo, caray, que estamos en Agosto) donde lo que viene siendo las disposiciones que afectan a estos trabajadores ocupan unas cuatro páginas. Pero cuatro páginas que no tienen desperdicio, oiga. Para empezar, El artículo 4, referente a los derechos profesionales, es oro puro, ya reconoce derechos absurdos, inútiles y que no tienen ninguna razón de ser. Mas o menos como la política española, vaya.

En este sentido, el artículo 4.3 a) reconoce que el trabajador autónomo no puede ser discriminado por razón de sexo o edad, y el 4.3 c) reconoce la protección frente al acoso. Y ustedes dirán "claro, eso se refiere a la situación del autónomo frente a los clientes" pues se equivocan, ya que el artículo 6.2 hace extensiva esta prohibición de discriminación a quienes contraten al autónomo, de modo que entonces ¿a quien son aplicables los supuestos del artículo 4 per se? pues solo queda una persona, al propio autónomo.

Y ahora viene la cara de póquer con la subsiguiente indignación, porque vamos a ver ¿tengo derecho a no discriminarme a mi mismo por razón de sexo? ¿pero esta gente se ha creido que soy imbécil o que? ya me estoy imaginando al autónomo en cuestión discutiendo consigo mismo por discriminarse por razón de sexo. "eres un cerdo machista, y te a a caer un paquete que te vas a cagar" Claro que sí, con dos cojones. Que a que santo vamos a tolerar inaceptables discriminaciones, aunque vengan de uno mismo. Y ya el asunto del acoso es sublime. ¿Cuando se acosa uno a sí mismo? ¿si insiste en masturbarse? ¿si se rasca una nalga es acoso o libre disposición del propio cuerpo? ¿Tendremos que ir acompañados al baño para asegurar que no nos metemos mano a nosotros mismo aprovechando la coyuntura? ¿y si me canso y me denuncio a mi mismo? ¿me puedo llevar a juicio?…tengo muchas dudas. De hecho, yo creo que la resolución de todos estos temas bien merece la creación de una comisión interministerial, con una dotación de un par de millones de euros para pagar gastos, suplidos y prebendas, que se dedique a elaborar un "informe de comprensión" del tema. Y ya puestos, formar a los funcionarios para que informen al ciudadano, crear un portal de ayuda por internet totalmente inmanejable, e incluso crear otra comisión, esta de "aplicación del informme  de comprensión" con otra partida de varios millones de euros. Si será por millones.

Claro que, dejando de lado la chanza, existe una segunda lectura mucho mas preocupante, que sería el hecho de lo que opina de sus ciudadanos un gobierno que aprueba derechos inutiles e inaplicables. Porque a mi el mensaje que me llega es "démosles a estos borregos un montón de derechos inútiles e inaplicables, y así que se queden contentos. Total, no se van a dar cuenta". Ya puestos podrían reconocerme a mi (que soy hombre) el derecho a dar a luz. O a que me salgan antenas. O el derecho a surcar los cielos volando alegremente. Total ninguno es posible pero nos hemos vuelto tan obtusos que nos pensamos que lo que se contiene en un papel es la realidad, independientemente de que se corresponda o no con ésta.

Y si esta es la opinión que se tiene de los ciudadanos, no es mejor la que se tiene de la propia democracia por parte de quien se dedica a sobrecargarla de proposiciones y preceptos inútiles y absurdos sólo por alcanzar sus objetivos. Recargarla de formas inútiles, hacerla más compleja y más farragosa sólo hace que degradar la propia democracia.